Destaca especialista de la UAEH beneficios del parto en movimiento

PACHUCA DE SOTO, 11 MAY /NEWS HIDALGO/.- Por más de un siglo se instaló una imagen única del nacimiento: una mujer acostada recibiendo instrucciones; sin embargo, existe una propuesta obstétrica empática que respeta la fisiología del cuerpo, el parto en movimiento, indicó Gabriela Monter Juárez, egresada de la Licenciatura en Enfermería por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).
La especialista en atención prenatal explicó que la nueva tendencia busca que las personas con capacidad de gestar tengan mayor libertad para elegir la postura durante el trabajo de parto, como cuclillas, cuatro puntos, de lado, sentadas o en posición vertical, ya que la clave está en la biomecánica de la pelvis.
Entre los beneficios de esta práctica se incluyen una menor probabilidad de cesáreas, desgarros, reducción en el uso de anestesia, mayor rapidez en la fase de expulsión y un incremento en la satisfacción de la mujer.
Esto se debe a que la pelvis está formada por cuatro huesos: el sacro, el cóccix y los dos coxales, que durante el embarazo poseen mayor movimiento gracias a la hormona relaxina, la cual flexibiliza sus articulaciones y permite pequeños ajustes que modifican los ángulos y amplían los espacios internos para facilitar el paso del bebé.
Todo lo anterior contrasta con la postura ginecológica clásica, un modelo biomédico occidental pensado sobre todo para la comodidad del personal de salud o quien asiste a la persona gestante, pero que no favorece la mecánica natural de la zona pélvica, ya que puede hacer el proceso más lento o aumentar la probabilidad de una episiotomía, es decir, un corte entre la vagina y el periné.
Por ello, brindar esta libertad de elección se recomienda en embarazos de bajo riesgo o con comorbilidades relativas, como diabetes gestacional o hipotiroidismo, siempre bajo valoración profesional, pues estas condiciones no influyen en el acomodo físico. En contraste, este método no es viable en casos de preeclampsia severa, cardiopatías o lesiones previas en la estructura ósea, como fracturas o displasia congénita de cadera.
Aunado a todo esto, Monter Juárez refirió que, como parte de esta perspectiva obstétrica, se debe garantizar un entorno respetuoso, empático y tranquilo que favorezca la liberación de oxitocina, conocida como la “hormona del amor”, la cual contribuye a que la persona se sienta segura y a que su cuerpo responda de manera más favorable durante el alumbramiento.



