Alerta en Epazoyucan: Jauría desata conflicto social ante la omisión de las autoridades

Por un lado, un sector de la comunidad ha agotado las vías institucionales solicitando formalmente el apoyo de las autoridades locales. Los colonos argumentan que la presencia de la jauría no solo genera un foco de contaminación por desechos en la vía pública, sino que representa un peligro real para la integridad física de los habitantes; de hecho, ya se reporta de manera extraoficial el ataque de uno de estos ejemplares a un transeúnte.
Por otra parte, la desesperación y el hartazgo han comenzado a fragmentar la convivencia vecinal. Según denuncias de los propios residentes, algunos colonos estarían planeando «desaparecer» a los animales mediante envenenamiento o sacrificios ilegales.
Esta preocupación no es menor: la colonia 20 de Noviembre ya cuenta con antecedentes de muertes caninas por envenenamiento, un delito que no solo atenta contra el bienestar animal, sino que pone en riesgo a mascotas del sector y a la fauna local.
«Tememos que se repita la historia y comiencen a envenenar perros en las calles. Es un peligro para todos, pero la desesperación está ganando terreno debido a que nadie nos da una solución formal», señaló un vecino que prefirió mantener el anonimato.
La constante del municipio: Indiferencia e incapacidad
A pesar de la gravedad del panorama —que roza los límites de la salud pública, la seguridad ciudadana y la violencia animal—, la administración municipal de Epazoyucan se mantiene al margen. Vecinos coinciden en que la respuesta de las autoridades locales ha sido de total indiferencia, mostrando una preocupante incapacidad para intervenir y mediar en un conflicto comunitario que requiere urgentemente de un control canino ético y campañas de concientización.



