Cae en Jalisco el «R1», líder criminal y presunto autor intelectual del asesinato de Carlos Manzo

La intervención armada tuvo lugar en un inmueble de la colonia Los Naranjos, en la región Altos Sur de Jalisco. Al aproximarse los elementos federales y del Ejército Mexicano, el círculo de seguridad de «R1» abrió fuego contra los uniformados.
Al repeler el ataque conforme a los protocolos del uso de la fuerza, los efectivos abatieron a uno de los gatilleros. En el sitio se logró la captura de Ramón Ángel “N”, quien contaba con orden de aprehensión por homicidio, y de su acompañante Jesús Salvador “N”, alias “El Chuy”.
En la finca se incautaron:
-
3 armas de fuego de alto poder.
-
Múltiples cartuchos de diversos calibres.
-
Vehículos y equipo táctico.
Rastreo financiero y forense: la red que financió el magnicidio
De acuerdo con García Harfuch, la responsabilidad de «R1» en la decisión, planeación y financiamiento del asesinato de Carlos Manzo se sustentó mediante un certero trabajo forense. Entre las pruebas presentadas ante el juez destacan:
-
Intervenciones telefónicas autorizadas.
-
Análisis forense de celulares decomisados a detenidos previos.
-
Rastreo de transferencias bancarias de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF).
-
Declaraciones ministeriales y testimonios clave.
Con esta detención, suman 31 las personas capturadas y vinculadas a proceso por la planeación, ejecución y encubrimiento del crimen contra el edil de Uruapan, entre las que destaca Jorge Armando “N”, alias “El Licenciado”, operador logístico del ataque.
El «R1» es señalado como líder de una prolífica célula delictiva vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Su red de operaciones abarcaba los municipios de Apatzingán, Uruapan, Morelia, Álvaro Obregón, Huandacareo, Tacámbaro y Tzitzio en Michoacán, así como la Zona Metropolitana de Guadalajara y el Valle de Juárez en Jalisco.
Esta estructura no solo coordinaba el narcotráfico y el acopio de armas, sino que mantenía bajo asedio a productores de limón y aguacate, ganaderos, comerciantes y transportistas mediante el cobro de piso y la extorsión sistemática.
«Esta operación debilita de manera decisiva la estructura delictiva, reduciendo su capacidad de mando, financiamiento y movilidad. Se combate la impunidad para brindar justicia a la familia de Carlos Manzo y al pueblo de Uruapan», aseveró García Harfuch, reconociendo además la colaboración de las fiscalías y de los gobernadores de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, y de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla.



