Guardias de seguridad del Club Pachuca atentan contra la afición hidalguense

PACHUCA DE SOTO, 19 AGO /NEWS HIDALGO/.- La violencia en las tribunas del fútbol mexicano suele atribuirse a la pasión desmedida de los barristas, pero en el Estadio Hidalgo, el verdadero peligro parece vestir el uniforme de la propia seguridad privada. La derrota de los Tuzos ante el Puebla no solo dejó un trago amargo en lo deportivo, sino que reabrió una herida constante: la prepotencia y el abuso de autoridad con los que opera el personal contratado por Grupo Pachuca.
Durante el encuentro, un nuevo episodio de agresión indignó a los asistentes. Múltiples testigos denunciaron como varios elementos de seguridad sometieron, empujaron y golpearon a un seguidor hidalguense sin que existiera una provocación o justificación clara. Lo que debía ser un espectáculo familiar terminó convertido en una escena de brutalidad impune.
Seguridad sin capacidad ni protocolo
El problema no es un hecho aislado, sino una constante que la afición viene arrastrando partido tras partido. Los testimonios coinciden en un diagnóstico preocupante sobre la empresa de seguridad elegida por la directiva:
- Falta de capacitación: Los elementos carecen de conocimientos básicos en manejo de crisis y mediación de conflictos.
- Provocación en lugar de disuasión: Lejos de calmar los ánimos ante cualquier altercado, los guardias reaccionan por impulso, escalando la tensión y exasperando a los espectadores.
- Riesgo latente: La inexperiencia del personal convierte cualquier conato de bronca en un foco de violencia generalizada.
El llamado urgente a la directiva
Grupo Pachuca se ha caracterizado por vender una imagen de excelencia e innovación, pero el trato hacia su afición refleja una grave contradicción. Permitir que sujetos sin preparación actúen con total impunidad en las gradas no solo mancha la reputación del club, sino que pone en riesgo la integridad física de miles de familias.
La directiva del Club Pachuca no puede seguir haciendo oídos sordos ni asumir una postura omisa. Revisar el contrato de esta empresa de seguridad y exigir protocolos profesionales no es un lujo, es una obligación antes de que esta negligencia desencadene una tragedia de consecuencias irreversibles.



