Diputado Rubén Moreira fija postura sobre libertad de expresión en México

CIUDAD DE MÉXICO, 29 JUL /NEWS HIDALGO/.- Comunicado: México vive un momento fundamental para la defensa de sus libertades democráticas. La discusión sobre los nuevos Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias no puede reducirse a un asunto administrativo: estamos frente a una decisión que modifica el equilibrio entre el Estado, los medios de comunicación y los ciudadanos.
El proyecto en discusión contiene elementos que generan una profunda preocupación porque abren la puerta a una concentración excesiva de facultades en una autoridad administrativa y afecta principios esenciales de toda democracia: la libertad de expresión, la libertad de prensa, el derecho a la información, el pluralismo y la independencia de los medios.
Es un riesgo que la autoridad tenga margen para determinar qué contenidos pueden considerarse “falsos”, “descontextualizados” o “incorrectos”. El gobierno se convierte en el gran censor y represor.
En una democracia, el gobierno no debe convertirse en el árbitro de la verdad. La crítica, la opinión y el debate público no pueden estar sujetos al criterio de una autoridad política o administrativa. Mucho menos en una pandilla de fanáticos con tufo estalinista.
También preocupa que los códigos de ética de los medios de comunicación, que deben funcionar como mecanismos de autorregulación y responsabilidad profesional, sean transformados en instrumentos sujetos a supervisión y sanción estatal. La autorregulación es una característica de las democracias maduras; sustituirla por controles gubernamentales representa un retroceso. Presionar a los medios es propio de las dictaduras y autocracias.
Resulta preocupante debilitar la independencia de las defensorías de las audiencias. Estas figuras fueron creadas para servir como un puente entre ciudadanos y medios, no para convertirse en órganos subordinados a la autoridad. Eso es lo que pretende Morena.
El establecimiento de mecanismos mediante los cuales una autoridad pueda revisar las decisiones de los defensores de las audiencias abre una pregunta fundamental: ¿quién terminará decidiendo qué información puede difundirse y cuál no? Morena y su gobierno proponen que sea un directorio formado por burócratas fachos el que autorice lo que se puede publicar. Eso nos recuerda a las dictaduras de Europa del Este, muy admiradas por una buena parte de los integrantes de Morena.
A ello se suman preocupaciones sobre sanciones desproporcionadas frente a las obligaciones previstas en la ley, así como la posibilidad de que procedimientos de queja sean utilizados como mecanismos de presión contra comunicadores y periodistas. El régimen ha dado muestra de su odio a la libertad y persigue, censura y descalifica a los comunicadores independientes. Eso sin contar la impunidad ante los homicidios que se perpetran contra ellos.
La historia demuestra que las democracias se terminan cuando el poder público acumula facultades para controlar la información, limitar la crítica o definir los límites del pensamiento permitido.
México necesita medios libres. Necesita responsabilidad informativa, pero también necesita libertad para disentir. Toda la libertad posible.
Defender la libertad de expresión no es defender privilegios de unos cuantos; es defender el derecho de millones de mexicanos a informarse, opinar y participar en la vida pública. La democracia no se hereda: se cuida todos los días.
Estas líneas retoman el análisis y la crítica de diversos especialistas y pensadores de oposición. Entre ellos, periodistas, organizaciones de magistrados y jueces independientes, y también propietarios de medios de comunicación.
Hoy, cuidar la democracia significa defender el derecho a la información, la libertad de prensa y de expresión. Alto a la censura y la represión. No a la dictadura.



