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Ebrard dio escolta a cardenal Rivera por constantes agresiones y ya se comprobó su utilidad: Hugo Valdemar

CIUDAD DE MÉXICO, 23 Oct .- “Al cardenal Norberto Rivera Carrera lo custodia una escolta integrada por cuatro guardias de seguridad que le puso el gobierno de la Ciudad de México y que ahora lo protegieron de la agresión del domingo pasado, que pudo costarle la vida”, comenta el sacerdote Hugo Valdemar, quien fue vocero del cardenal cuando era arzobispo primado de México.

En entrevista para Apro, Valdemar señala que estos guardias, pertenecientes a la Policía Bancaria, se los puso el gobierno capitalino desde noviembre de 2007, cuando el cardenal sufrió agresiones por parte de militantes del PRD, por lo que incluso se llegó a cerrar la Catedral Metropolitana.

“Desde entonces el cardenal anda con esa escolta, incluso había estado compuesta por los mismos cuatro integrantes de siempre, por lo que el cardenal incluso trabó lazos afectivos con ellos”, señala Valdemar.

Detalla que fue Marcelo Ebrard, entonces jefe del gobierno capitalino, quien decidió ponerle escolta. Y ya después los siguientes jefes de gobierno decidieron seguirle brindando esta seguridad.

–¿Ni siquiera decidieron quitársela cuando dejó de ser arzobispo en funciones y pasó al retiro?

–No, simplemente la autoridad civil consideró pertinente que siguiera ese resguardo para el cardenal. Y hoy, con esta agresión, se constató que era muy necesario.

–¿No considera usted que esta agresión se trató de un atentado fallido?

–No, no hay elementos para decir que fue un atentado directo. No hay ni un solo indicio.

Valdemar supone que pudo ser un intento de robo, de una de las actuales bandas que operan en la ciudad de México y que realizan sus atracos en casas habitación y en pleno día, sin importarles que haya gente al interior de los inmuebles.

El ex vocero indica que el antecesor de Rivera Carrera en la arquidiócesis, el ya fallecido cardenal Ernesto Corripio Ahumada, también fue agredido en su domicilio: una banda de delincuentes lo golpeó y lo tuvo maniatado, junto con las religiosas que le ayudaban en su casa.

“Yo creo que este antecedente del cardenal Corripio hizo que se le dejara la escolta a Rivera Carrera, pues el problema de la delincuencia en la Ciudad de México es muy grave”, concluye Valdemar.

Fuente: Proceso

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