Informarse sobre los neuroderechos es clave para proteger nuestra libertad mental

PACHUCA DE SOTO, 14 ENE /NEWS HIDALGO/.- “En un mundo donde la tecnología avanza más rápido que nunca, hasta el punto de contar con dispositivos capaces de leer, registrar o incluso influir en la actividad cerebral, es esencial comprender qué son los neuroderechos para defender nuestra libertad mental y garantizar que estos medios se utilicen de manera justa y segura para todas las personas”, señaló Ana Guadalupe Olvera Arellano, profesora investigadora del Área Académica de Derecho y Jurisprudencia de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).
Explicó que existen principios destinados a garantizar que nadie pueda acceder, manipular o usar nuestro cerebro sin consentimiento, con el propósito de proteger la mente como un espacio íntimo y exclusivo. En este sentido, existen cinco neuroderechos fundamentales: la privacidad mental, la identidad personal y el libre albedrío, el acceso equitativo a las neurotecnologías y la protección contra sesgos y discriminación derivados de algoritmos.
Cada uno aborda desafíos específicos: proteger los pensamientos para que los datos de la actividad mental no se usen ni vendan sin consentimiento; garantizar que las decisiones se tomen libremente, sin intervención de las neurotecnologías; preservar la esencia individual frente a posibles alteraciones tecnológicas; asegurar que los beneficios de la neurotecnología lleguen a toda la población; y prevenir discriminaciones derivadas de datos neuronales.
Olvera Arellano señaló que una de las principales barreras para adoptar estos derechos en México, es la falta de comprensión sobre los datos personales y su relación con los dispositivos que se usan diariamente. Este desconocimiento hace que muchas personas le den acceso a sus herramientas digitales, sin saber que su información puede ser usada con fines desconocidos y sin su consentimiento.
Para avanzar en la protección de estos derechos en nuestro país, en julio de 2024 se presentó ante el Senado de la República la Ley General de Neuroderechos y Neurotecnologías, con el fin de establecer un marco legal que proteja la actividad cerebral frente a la tecnología digital. Aunque la iniciativa aún se discute, la académica Garza destacó la importancia de que universidades y profesionales fomenten la conciencia sobre la defensa de estos derechos.
“Nuestros estudiantes ya utilizan las neurotecnologías, sin que lo sepan. Como institución formadora, debemos perder el miedo a hablar de estos temas de manera sencilla y veraz. La tecnología no es buena ni mala, pero exige un uso responsable. Si nos informamos y conocemos del tema, podremos impulsar políticas públicas que garanticen un uso ético, responsable y accesible para todos los sectores sociales”, concluyó.



