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Mexicanos destinan el 25% de su gasto alimentario en carne de cerdo

CIUDAD DE MÉXICO, 04 MAR /NEWS HIDALGO/.- En México, la carne de cerdo es una de las proteínas esenciales de la alimentación cotidiana, pues representa el 25% del gasto alimentario1 con un consumo promedio que supera los 22 kg anuales por persona.2 A pesar de ello, culturalmente persisten especulaciones que generan dudas sobre su inocuidad y valor nutricional. En el Día Mundial del Cerdo, que se conmemora el 15 de marzo, resulta fundamental informar con base en evidencia científica sobre cómo se garantiza su seguridad sanitaria y compartir las claves para que los consumidores puedan asegurar un consumo saludable y confiable.

De acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), México produce alrededor de 1.8 millones de toneladas de carne de cerdo al año3, lo que implica una cadena productiva altamente tecnificada y regulada para garantizar estándares sanitarios. Este volumen responde a una demanda nacional creciente que prioriza la carne de cerdo para consumo, pues de cada 100 toneladas de proteína cárnica consumida: 41 corresponden a cerdo, 37 a pollo y 22 a bovino.4

Es importante saber que la seguridad de la carne de cerdo no depende de un solo momento, sino de un proceso integral que inicia en la granja. La implementación de programas de bioseguridad, monitoreo veterinario, vacunación estratégica y vigilancia epidemiológica permite mantener a los animales sanos y reducir riesgos sanitarios desde el origen.

De acuerdo con Raúl García, Gerente Técnico de la Unidad de Porcicultura de MSD Salud Animal en México, “en esta primera etapa del proceso productivo se implementan medidas integrales de bienestar animal que incluyen programas preventivos para enfermedades respiratorias y digestivas. Actualmente existen tecnologías avanzadas como sistemas de vacunación sin aguja que permiten inmunizar a los animales de manera más precisa, reducir el riesgo de infecciones cruzadas y con ello, proteger la salud del animal y cuidar la inocuidad de la carne que llega al consumidor.”

La adopción de tecnología, digitalización y mejora genética se hace tangible también en rastros y procesadoras, donde la carne pasa por inspecciones sanitarias oficiales y controles de calidad en rastros y procesadoras que buscan asegurar su inocuidad antes de llegar a los puntos de venta. La supervisión veterinaria y el cumplimiento de normas oficiales mexicanas son elementos clave para proteger la salud pública.

En ese sentido, la elección del consumidor representa el último eslabón de la cadena de producción, la cual debe tomarse de manera informada para garantizar un consumo inocuo y seguro. Estas son cinco recomendaciones prácticas para elegir carne de cerdo de forma segura:

  1. Observar el color: La carne de cerdo magra debe presentar un rosa brillante y uniforme, con marmoleo visible y sin exceso de grasa en la superficie. Tonalidades opacas o grisáceas pueden indicar pérdida de frescura.

  2. Verificar aroma y firmeza: La frescura también puede identificarse por el olor y la textura. La carne debe tener un aroma neutro y fresco, nunca agrio o desagradable.

  3. Confirmar la temperatura de conservación: Para evitar proliferación de bacterias, se recomienda que la carne esté refrigerada a 4°C o menos en el punto de venta y durante su traslado al hogar, manteniendo siempre la cadena de frío.

  4. Revisar el empaque: Debe estar sellado, íntegro y sin rasgaduras. En productos envasados, es importante revisar la fecha de caducidad y que no haya presencia excesiva de líquidos o burbujas de aire.

  5. Evaluar el establecimiento: El lugar de compra debe cumplir con condiciones visibles de higiene: superficies limpias, refrigeradores adecuados y personal con prácticas sanitarias correctas.

Así, promover información basada en evidencia permite derribar mitos y reforzar que, bajo condiciones adecuadas de producción, manejo y preparación, la carne de cerdo es una opción nutritiva, segura y accesible para millones de familias mexicanas.

La inocuidad es el resultado de un proceso que comienza desde la prevención en granja hasta el manejo responsable en el hogar. En ese sentido MSD Salud Animal refrenda su compromiso con la salud animal como primera barrera de protección para la salud pública, impulsando soluciones científicas y acompañamiento técnico que fortalecen la porcicultura mexicana y contribuyen a que los consumidores tengan acceso a proteínas seguras y de calidad.

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