Con una inversión superior a los 60 mil mdp, modernizarán más de 250 mil hectáreas en el país

CIUDAD DE MÉXICO, 04 SEP /NEWS HIDALGO/.- En un esfuerzo crucial para garantizar la seguridad alimentaria y hacer frente al estrés hídrico que atraviesa el país, el Gobierno de México, a través de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), puso en marcha el Programa Nacional de Tecnificación del Riego. La iniciativa contempla modernizar más de 250 mil hectáreas distribuidas en 18 distritos de riego a lo largo de 15 estados de la República.
La estrategia, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, proyecta una inversión sexenal sin precedentes que superará los 60 mil millones de pesos para el año 2030. El objetivo central es doble: maximizar el rendimiento de la producción agrícola e incrementar la disponibilidad de agua para las poblaciones más vulnerables.
El plan integral contempla la implementación de tecnología de punta en toda la cadena de distribución, desde la infraestructura de los canales principales hasta la aplicación a pie de parcela.
Entre las innovaciones clave que se desplegarán en el campo mexicano destacan:
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Sistemas de riego localizado y automatizado: Control riguroso de los volúmenes de agua utilizados en cada ciclo agrícola.
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Fertirriego: Aplicación directa de nutrientes a través de las redes de agua, optimizando la eficiencia de los fertilizantes y protegiendo el suelo.
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Reconversión productiva: Sustitución de cultivos tradicionales por variedades de mayor eficiencia económica y sustentabilidad.
La intervención priorizará zonas críticas en entidades agrícolas clave como Chihuahua, Hidalgo, Guanajuato, Sinaloa, Michoacán, Tamaulipas y Sonora, regiones que concentran una alta productividad pero también una urgente necesidad de gestión hídrica.
El beneficio no se limitará al sector agronómico. El agua recuperada mediante la reducción de mermas e ineficiencias se reorientará de forma directa para abastecer el consumo humano en las mismas regiones beneficiadas. Esta medida busca saldar una deuda histórica con las comunidades con mayor rezago en el acceso al agua potable, transformando la gestión del campo en un motor de justicia social.



