Columnas

Muertos, heridos, enfermos, el saldo de la maldita Reforma Educativa

César Peña

 

Pachuca,  A sangre y fuego fue implementada la Reforma Educativa en Hidalgo como en todo el país. No es una exageración, la joya del sexenio peñista dejó perverso, negativo, poco conocido, tiñendo de rojo al magisterio y  en el afán de “elevar el nivel educativo” se hizo de todo, incluso desplegar violencia física y administrativa.

                A nivel nacional, primero Emilio Chuayfet y luego Aurelio Nuño no repararon en usar cualquier método, por ilegal que fuera, para convencer a la sociedad que México debía “moverse” hacia el progreso porque según ellos, la educación pasaba por un bache mismo que sería superado con el Nuevo Modelo Educativo y la evaluación magisterial.

                En Hidalgo, los responsables de esta tarea fueron el propio gobernador Francisco Olvera y los entonces titulares de educación en la entidad,  Joel Guerrero Juárez, Miguel Ángel Cuatepotzo Costeira y con la nueva administración,  Sayonara Vargas, sin embargo, el encargado de hacer la tarea sucia, el ejecutor material de este proyecto, fue el entonces dirigente del SNTE en la entidad, Francisco Sinuhé Ramírez Oviedo.

                Aprovechando el cisma en el magisterio hidalguense, Ramírez Oviedo no tuvo problema en teñirse las manos de rojo al ordenar actos de venganza desde la SEPH, donde despachaban sus incondicionales Francisco Salinas, Said Vargas y Pablo Pérez Martínez, éste último actualmente prófugo, a quienes ordenó a partir de 2013, operar represalias administrativas en contra de quienes no le rendían pleitesía y aceptaban dócilmente sus órdenes y por ende, la Reforma Educativa.

                La maestra “Alma”, fue una de las primeras que conoció esta política del garrote en 2014. Al sumarse al movimiento disidente aglutinado en torno al Movimiento de Bases y luego a la causa del líder moral del SNTE, Moisés Jiménez, fue conminada, a través de amenazas llevadas por sus propios compañeros de trabajo, de cejar en su propósito.

                Con seis meses de embarazo, de pronto en el ISSSTE, donde acudía a revisión periódica, le niegan el servicio, recibiendo la noticia que estaba “dada de baja” de la institución. Con el sueldo congelado y sin servicio médico, “Alma” vio complicar su estado y perdió a su bebé, la primera víctima indirecta de la Reforma Educativa.

                La orden salió directamente de la oficina de Francisco Sinhué Ramírez Oviedo, quien en un despliegue de protagonismo, el 10 de febrero de 2013 sacó al magisterio hidalguense a protestar contra la Reforma Educativa, pero en unos cuantos días se alió a sus verdugos a cambio de carretadas de dinero que le fueron depositadas a nombre del SNTE desde cuentas del propio Gobierno, cuyas sumas luego salieron a cuentas privadas como lo ha demostrado una investigación realizada por este comunicador.

                El 21 de noviembre de 2015, en el marco de la evaluación docente que se realizó en el Cbetis 222 de la capital hidalguense, un grupo de profesores del Movimiento de Bases fue agredido brutalmente por porros perfectamente identificados bajo las órdenes de Ramírez Oviedo, que junto con policías vestidos de civil, arremetieron a toletazos y golpes contra los indefensos mentores.

                El saldo de esta agresión: 7 heridos, de los cuales sacó la peor parte Marcos Sosa Bautista, maestro rural quien fue a dar al hospital por heridas, sobre todo en cuello y costillas. Fue ubicado como presunto cabeza de la organización, sobre quien desataron su furia los agresores.  Interpuso la denuncia número  13-2015-09555, ante la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo, sin embargo, hasta la fecha nadie ha sido sancionado por estos hechos.

                Miguel Ángel Pérez Navarrete fue uno de los agresores de ese día. Mano derecha de Ramírez Oviedo, fue hasta candidato a alcalde en Zempoala en 2016 y ha trepado por las lianas del sistema educativo sin tener el perfil, llegando a ser hasta supervisor escolar de la zona 119 con apenas la secundara concluida.

                Para el mes de junio de 2016, el maestro Nemesio Hernández, mejor conocido como “Menchito”, es notificado de que una de sus claves le fue boletinada por órdenes de Ramírez Oviedo y la SEPH. Lo mismo le pasa a “Roberto”, un profesor de edad que tan pronto entró en vigor la Reforma Educativa, fue separado de su cargo de director de primaria en el Valle del Mezquital.

                En esas fechas, nadie escapó a la guillotina pues pese a que Nuño y compañía afirmaron que los cargos y capacidades las confirmaría la evaluación,  todo el primer círculo opositor en Hidalgo, incluyendo el mismo Moisés Jiménez Sánchez, les fueron boletinadas sus claves, es decir, les quitaron  sus ingresos de manera parcial o total sin previo aviso.

                La noticia para “Menchito” fue impactante, pues al ser de avanzada edad y su único sostén,  enfermó y le dio una embolia que lo sacó de circulación por varias semanas. Tras una larga recuperación y con parálisis facial, se volvió a incorporar a la actividad docente. En tanto “Roberto”, también sufrió una embolia por la misma razón pues los ingresos en su hogar eran insuficientes y no sabía cómo cubrirlos.

                Como la mayoría de afectados – hasta entonces 72 despedidos, con salarios retenidos, reubicaciones ilegales, cambios de adscripción -, habían interpuesto una querella ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje,  aguardaban  la resolución a este agravio, sin embargo, es la fecha que muchos casos aún no se resuelven. En eso estaban, cuando en el mes de noviembre del 2017, Menchito fue notificado de que su segunda clave había sido también boletinada.

                Su frágil estado de salud empeoró y murió en el mes de diciembre pues ya no pudo soportar la presión de saber que se había quedado sin ingresos para él y su familia. Lo sepultaron en medio del rencor contra un sindicato charro que promovió su caída y la pasividad y complicidad de la SEPH que no le importó en lo absoluto su situación.

                Ya en el periodo del actual dirigente de la sección 15 del SNTE, Luis Enrique Acosta Morales, sucede otra de las agresiones más violentas. El hijo de Miguel Ángel Pérez Navarrete, Eduardo Pérez León, quien se desempeñaba como administrativo en la escuela secundaria general Luis Donaldo Colosio, ubicada en Ciudad Sahagún, irrumpió junto con dos desconocidos más, en la oficina del director del plantel,  Rosario Cruz Mendoza, para sacarlo y golpearlo salvajemente el 7 de mayo de este año.

                Fue tan brutal la golpiza, que Cruz Mendoza estuvo hospitalizado por varios días y demandó de varias cirugías en el ojo derecho,  que finalmente perdió por la gravedad de las lesiones. Pérez León había sido suspendido de sus labores tras las innumerables quejas de padres familia por acudir alcoholizado a la institución y agredir a sus compañeros docentes.

                Sin embargo, las agresiones y el acoso fueron permanentes desde el inicio de la Reforma Educativa. Hasta a sus hogares eran enviados espías y aporreadores. Igualmente eran molestados en sus centros de trabajos y hasta en sus redes sociales. La campaña no dudó en usar cualquier método para doblegar a los maestros.

Con la seguridad que les dio la impunidad, aún en días recientes, cuando  ha sido sepultada la Reforma Educativa en el Senado y a punto de caer el líder nacional del SNTE, Juan Díaz de la Torre, uno de los cómplices de esta aventura privatizadora que fustigó los derechos laborales y vulneró a todo el gremio, todavía Juan Carlos Meneses Ortiz, subdirector de la Escuela Secundaria Técnica número 19 de Villa de Tezontepec, así como Erick Ramírez Cuevas, delegado sindical de la Delegación DII56 amenazaron al personal docente y administrativo de dicha escuela por dar su  apoyo a la asociación de Maestros por México (MXM).

Amenazó a título de la Sección 15 del SNTE, que “les quitará aguinaldos, bonos y todos los beneficios económicos que por derechos les corresponden”, dejando la advertencia contundente: que se “atengan a las consecuencias” si no se alinean con el sindicato.

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