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Prevención del Embarazo en Adolescentes desde la perspectiva de Género

PACHUCA DE SOTO, 08 NOV/News Hidalgo/.- Los embarazos ocurridos en la etapa de la adolescencia constituyen un importante impacto para el bienestar de las y los jóvenes, no sólo por los riesgos y secuelas que pueden darse en materia de salud, sino por sus efectos en términos de los proyectos de vida y problemas sociales que pueden afectarles.

El embarazo en adolescentes es un fenómeno social que incide en su desarrollo humano y bienestar cognitivo y afectivo, afecta la salud, la permanencia escolar, los ingresos económicos, el acceso a oportunidades laborales especializadas y de calidad, así como el ejercicio de sus derechos. Estas afectaciones hacen del embarazo en adolescentes uno de los problemas públicos que obstaculiza el acceso a oportunidades del desarrollo.

La Estrategia Hidalguense para la Prevención del Embarazo en Adolescentes que implementa el Gobierno de Hidalgo, desde una corresponsabilidad de todos los sectores, tiene el propósito de establecer acciones específicas e interrelacionadas, lo que ha logrado disminuir la tasa de fecundidad en adolescentes en 6 puntos al pasar de 67 a 61 nacimientos por cada mil niñas de 15 a 19 años de edad; y en el grupo de 10 a 14 años edad ha disminuido la tasa de fecundidad de 1.75 a 1.69 nacimientos por cada mil niñas de 10 a 14 años; es decir, 808 nacimientos menos en los últimos tres años, en estos dos rangos de edades.

El registro de nacimientos que provienen de la Secretaría de Salud federal muestra que en el 60% de los embarazos en adolescentes, el padre es un hombre mayor de 20 años. En el rango de embarazos de niñas de 10 a 11 años esta proporción es del 31%; de entre 12 y 14 años de 19%; y de 15 años en adelante de 11.5%; por lo que es importante señalar que los embarazos en niñas menores de 15 años, aún con su consentimiento, se puede deber a una conducta de violencia sexual y supondría la comisión de un delito, el cual tiene una punibilidad de ocho a treinta años de prisión de acuerdo al Art. 266 del Código Penal Federal.

Lo anterior demuestra que existe mayor desigualdad de condiciones y oportunidades; por lo que se pone de manifiesto que, en las relaciones de poder, las mujeres tienen poco peso para decidir sobre su vida reproductiva.

Una estrategia para involucrar a los hombres en la prevención de embarazos en adolescentes implica fomentar formas de masculinidad, que respondan a la generación de conciencia de que los hombres son responsables del proceso de embarazo y también a que se tiene que erradicar las distintas formas de violencia hacia las mujeres. Así, se trata de involucrarlos y fomentar su participación con enfoque de género, es decir, desde una posición comprometida, sensible, crítica y propositiva hacia el respeto a los derechos humanos, particularmente los derechos sexuales y reproductivos.

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