Normalizar el dolor en perros mayores frena diagnósticos clave

PACHUCA DE SOTO, 21 JUL/NEWS HIDALGO/.- Pachuca de Soto, Hidalgo.- Considerar que un canino deja de caminar con facilidad, presenta molestias o disminuye su movilidad únicamente por la edad, retrasa la detección de padecimientos que precisan tratamiento urgente, advirtió Jenifer Rodríguez Morgado, médica titular del Hospital Veterinario de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), tras destacar que ningún signo clínico debe asumirse como consecuencia normal del envejecimiento.
La especialista Garza explicó que los perros comienzan su fase senil entre los siete y diez años, dependiendo principalmente de su tamaño y raza. Aunque en este periodo ocurren cambios biológicos esperables, alertó que síntomas como malestar al levantarse, rascado constante, descamación o lesiones cutáneas exigen una valoración profesional.
Asimismo, indicó que muchos ejemplares llegan a consulta con un deterioro considerable porque los tutores minimizan las primeras señales de alarma. Bajo esta premisa, reveló que tres de cada cinco casos recibidos en el recinto universitario corresponden a animales en edad avanzada, lo que refleja la urgencia de fomentar una cultura de prevención.
Aunado a las afecciones físicas, Rodríguez Morgado señaló que persisten mitos que amenazan la salud de estos animales de compañía, tales como suspender sus esquemas de vacunación y desparasitación, frenar por completo su actividad física o creer erróneamente que ya no son candidatos a intervenciones quirúrgicas.
Ante este panorama, la experta recomendó agendar revisiones preventivas cada seis meses, apoyadas con química sanguínea, exámenes de orina y análisis coproparasitológicos. Estas herramientas permiten anticiparse a las patologías y diseñar protocolos a la medida de cada mascota.
Finalmente, exhortó a las y los dueños a brindar dietas formuladas específicamente para la vejez, conservar rutinas de ejercicio de bajo impacto y mantener intactos los cuidados profilácticos.
Subrayó que, en este ciclo de vida, el vínculo requiere mayor observación y seguimiento médico para garantizar que sus últimos años transcurran con verdadera calidad y plenitud.



